jueves, 30 de julio de 2015

Estampa veneciana

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Acuarelas

Contando los días estoy, para que se acabe julio. Parece mentira, con lo que me gustaban estos meses cálidos y luminosos. Era decir verano y se me quitaban todos los males. Me gustaban junio, julio, agosto... hasta que los calores se han vuelto tan desagradables que una parece un trapo húmedo que hay que estrujar cada dos por tres, para sentirse medio persona. 

Los voy tachando, uno a uno, los días de este horrible mes de julio, y me da la sensación de que no se va a acabar nunca. Ya sé que mañana es el último día, 31, ¡aleluya!, pero pasado mañana empieza julio-segunda parte, y supongo que será peor que la primera. También sé que es el mes de mi cumpleaños, pero ya no lo recibo con alegría, más bien con prevención. Qué desastre. Nunca me había sentido, físicamente, tan mal en un verano, tan desganada, con el cuerpo tan revuelto, con tantas ganas de estar tumbada y de que acabe el maldito verano y llegue octubre. O mejor... que se acabe ya el año. Supongo que esto sólo me ocurre a mí, ¿o no es así?


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Una no tiene, pues, mucho entusiasmo por casi nada, y menos de pintar. Leer es lo que más estoy haciendo, para sacudirme la modorra y la apatía. No obstante, de cuando en cuando, hago caso a los pinceles, que dicen que ellos no están de vacaciones y que si lo están es porque a mí me da la gana. Y tienen razón. Por eso he hecho unos cuantos esbozos e iré pintando algunas cosillas más, aunque sin matarme. 

Hoy dejo esta estampa veneciana, posiblemente porque el año pasado, en junio - hace ya una eternidad - yo pude pasear por sus calles atestadas de turistas y ver las góndolas deslizarse por sus canales.



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Por la ventana, que aún tengo abierta esperando recibir un poquitín de un frescor que se ríe de mí, escucho los gritos y las risas de los niños, disfrutando en una piscina cercana. Para ellos es el verano, claro que sí, sin preocupaciones, sin otro ánimo que estar contentos, y eso es lo que yo les deseo, que sean felices, a pesar de los malditos calores.

Buen jueves para todos.



 

viernes, 24 de julio de 2015

Una muñeca de encargo, un cuadro que he regalado y también unas camisetas

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 Acrílicos

Esta muñeca me la pidió Inés, una preciosidad de cinco años a la que le encanta el color rosa. Ella lo tenía muy claro, la muñeca debía tener el pelo rosa, los ojos azules, un vestido en tonos rosáceos, un gatito, flores y una mariquita. Por supuesto, la muñeca se tenía que llamar Inés, e Inés se llama. Un encargo es un encargo y yo no tengo más que complacerla.

 


Este cuadro es un regalo que le he hecho a otra amiguita, Iomar, la hija de unos muy queridos amigos. Espero que Colette, que así se llama esta muñeca, luzca bonita en su habitación y que a ella le guste. A su madre, Eva, le ha gustado mucho y, de hecho, fue ella la que eligió esta muñeca para su hija.



Y estas son las dos camisetas que he mandado imprimir con dos de mis muñecas, una para Inés y otra para Victoria, una sobrinita de cinco años, igual que Inés. Inés ya ha visto la suya. Victoria recibirá la que le he enviado esta tarde.




Ya llegó de nuevo el viernes y yo voy a ponerme a trabajar un poquitín, que la mañana se pasa volando. 

Parece que el calor ya no es tan agobiante como las semanas pasadas, lo cual es estupendo. Yo, al menos, lo noto en que me tengo que tapar con la sábana por la noche.

Buen viernes y mejor fin de semana para todos.