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Se cuenta que Marilyn Monroe poseía 500 bolsos y que se pasaba las horas muertas probándoselos... Así, como lo leen.
Y yo me digo...
Vamos a ver, ¿es que esta mujer nunca se desprendió de ninguno, desde su más tierna infancia? ¿Sus admiradores se dedicaban a regalarle bolsos? ¿Se gastaba cantidades ingentes de dólares en aumentar su colección? ¿se los daban las casas de bolsos para que los luciera y les hiciera propaganda?
1953. Fotógrafo: Alfred Eisenstaedt

Bolso, handbag, purse, sac à main... se dice que es ese pequeño, o grande, complemento donde la mujer -y el hombre, pero fundamentalmente la mujer- suele llevar desde un inocente y dulce pintalabios hasta una sección completa de El Corte Inglés.
Se dice, igualmente, que es esa cosa odiosa donde es imposible encontrar algo cuando lo necesitas, por ejemplo, las llaves de casa mientras está sonando el teléfono...
¿Se pueden hacer una idea? ¡Quinientos! ¿Dónde se pueden guardar tantos bolsos? Desde luego, no en una casa como las nuestras pero sí en la de Marilyn... supongo.

Quinientos bolsos -imagino que con sus correspondientes pares de zapatos- es un agobio total. Al menos para mí. Vamos... es que no me cabe en la cabeza. Por todos los santos, si tengo cuatro y siempre llevo el mismo con tal de no andar moviendo los cachivaches que llevo dentro, ¿qué sería de mí si cada día tuviera que andar sacando y metiendo chorradas en los bolsos?

Al final, por pereza, terminaría o bien duplicando todo, lo cual es un horror - quinientas barras de labios, quinientos paquetes de pañuelos de papel, quinientos bolígrafos... teléfonos móviles, agendas, tapones para los oidos, monederos, gafas, tampones, compresas, pastillas para el dolor de cabeza...

... o bien haciendo lo que hago ahora cuando cambio de bolso... Uy, esta agenda no, total... si sólo va a ser un día... Uy, esta barra de labios también la dejo, y la cartera, que con llevarme el carnet de identidad y un pequeño monedero, ya tengo bastante... Uy, las llaves del despacho y el pendrive ni los toco, pa qué, ni los pañuelito limpia-gafas, total, no creo que los necesite, y si los necesito me aguanto...

Al final me dejo un tercio de las cosas en un bolso, otro tercio en otro... y así con los demás. ¿Qué pasa, entonces? Pues lo normal... que hay cosas que nunca vuelven al bolso-de-mayor-uso, y se quedan olvidadas dentro de los bolsos-que-apenas-se-usan-porque-soy-una-vaga-de-narices-y-me-repatea-andar-cambiando-de-nuevo-al-bolso-donde-deben-estar.

Y un día te dices... mira qué bien, hoy voy a lucir este bolso verde tan mono que me trajeron de Dublín..., y lo abres y... ¡oh, sorpresa!, buceas en él y resulta que ahí está la tarjeta de Caja Madrid que creías perdida, una carta que tenías que echar al buzón y que se te olvidó, una llave que ya no sabes qué abre...

Y eso que son sólo cuatro bolsos. Si tuviera quinientos, madre del amor hermoso, ¿qué tesoros no encontrarían mis descendientes cuando yo muriera y se dedicaran a cotillear su contenido?
Me encantan los bolsos pero les aseguro que tengo cuatro y me sobran tres. Marilyn -y muchas otras estrellas- tenía quinientos.
Quinientos bolsos... Por favor, ¡qué pereza...!
María del Carmen Polo

12 comentarios:
Bueno,te acuerda de Imelda Marcos, ¿que tenía 3.000 pares de zapatos
A mi me pasa como a ti. Me gustamucho comprar bolsos, y zapatos.
Pero llevo siempre los mismos...
Y por la misma razón...por pereza y por la cantidad de cachivaches que llevo (y no uso).
Cuando me fui a EEUU, en enero, para el nacimiento de mi nieta, me compré un super-bolso, bien grande.
Como el viaje es largo, coche y dos vuelos, pues asi llevo de todo...
Estuve alli dos meses, con el mismo bolso, y luego aqui, lo cambié por el bolso de primavera-verano....jajaja, cuando ya no pegaba ir con bolso negro.
Que desastre!!!
No me extraña que tuviera tantos bolsos, para cada modelito, uno ditinto... lo que pasa que es que muchisimos los habrá llevado una vez.
Yo tengo una amiga, en Valencia, que es modista de alta costura, a medida. Para cada traje, forra zapatos y bolso o cartera de mano.
Eso va con el traje.
Bueno, es otro mundo!!!!
Me ha gustado tu post....
Un besito
Bueno ¿qué sería de mí sin estas mujeres?...mi vida pende de la venta de estos artículos, así que...
Yo soy mas bien de mochila
Jeje.. es cierto lo de los bolsos. Yo con los 4 ó 5 que tengo ya tengo dolores de cabezas, no me imagino cómo será la vida con... 500!!!
Es de locos. Pobre Marilyn, con razón andaba tan perdida por la vida, porque si tenía 500 bolsos, mejor no me imagino la cantidad de zapatos, vestidos y accesorios.
Una lata, ¿no?
Cariños.
Anaís S.
Mari Carmen, yo siempre suelo llevar el mismo casi siempre porque, soy demasiado cómoda... Áunque me confieso que me encantan y suelen ser caros y, el que me compro lo uso hasta el final...Y como tu dices llegamos al portal y jamás encontramos las llaves... ¡500! y,¿ para qué ?tienes razón ... Un abrazo.Angela
Hola Mari-Carmen ...
La verdad que 500 bolsos es una pasada; pero yo siempre he tenido la mania de comprar bolso y zapatos a juego( cuando podía , claro ) y sabe lo que pasa que los zapatos se me gastaba antes que los bolsos y ahora hasta tengo caja con bolsos que no uso .Me da pereza de tirarlos , aunque esten pasado de moda.
Algun dia tendre que hacer limpieza.
Me gusta visitar tu blog .
Abrazos desde Malaga.
Sí, Luna, claro que me acuerdo de la zapatería de Imelda Marcos, y aunque es una barbaridad, veo más útil tener zapatos que bolsos, total, uno para verano, otro para invierno, y para de contar. Claro que si me acostumbro a ponerme cada día un par de zapatos, lo mismo también a llevar un bolso a juego :)
Vaya, Mad, así que te dedicas a vender bolsos... Pues ya podías mostrarnos algunos, seguro que nos gustan :)
Jesús, te pega la mochila, aunque yo te imaginaba sólo con la cartera en el bolsillo del pantalón.
Pues sí, Anaís, además de la pérdida de tiempo sólo en elegir cuál querías ponerte ese día. Como si no tuviéramos ya bastante con saber qué te vas a poner, que si vestido, que si falda, que si pantalón...
Pues eso, Ángela, que a mi me pasa lo mismo. Mira, me compré uno blanco, monísimo, ¿quieres creer que aún no lo he estrenado? ¡y lo compré hace un mes! :)
Annick, suele pasar que se gasten antes los zapatos que los bolsos. Los bolsos los terminas tirando de puro aburrimiento de verlos siempre :)
Abrazos para todos y buen fin de semana, muy caluroso, eso sí.
jaja este tema me acuerda ami novia ella es enferma con esto de las carteras y los zapatos lo unico que el que no le va bien es ami (el que paga)
Yo no suelo usar bolso, y en verano, como no llevas bolsillos, no me queda mas remedio que colgarme algo en bandolera, y lo paso fatal, porque nunca encuentro nada. Seguramente, por eso se suicido Marilyn (o la suicidaron), imaginate si llega a vivir unos añitos mas, claro que ahora con la crisis, al menos habria podido poner un puesto en algun mercadillo y sacar unos eurillos "pa ir tirando". Un beso
Los ricos no saben en que gastar el dinero.
Saludos.
Pues qué suerte tiene tu novia, que les pagas sus caprichos. Vamos, que eres un chollo, un encanto de hombre :)
Isabel, seguramente sí, por eso y por muchas otras gilipolleces, terminó la pobre Marilyn hasta el gorro. Aunque yo he escuchado que más bien la 'suicidaron'. En fin, no sé si se sabrá algún día toda la verdad.
Alejandro, cierto que los ricos pueden hacer excesos indecentes, como gastarse 18.000 € en champán, en una fiestecita. Cuando las estrellas son mujeres, muchas veces son las casas de joyas, de bolsos, de zapatos, de todo tipo de prendas, las que se las ceden, para que les hagan publicidad.
Gracias y buen lunes :)
Me hiciste reir Mari!! Es tal cual! Nosotras las llamamos carteras. Siempre tenemos la preferida y en las demás suelen aparecer todo lo que dimos por perdido en algún momento.
¡¡500!! Suena una locura, pero no deja de ser una extravagancia de diva. Para nosotras las normalitas puede ser hasta vergonzoso. Mira, te cuento una anécdota...No conozco un hombre más generoso que mi esposo, salir de compras con él, es el sueño de cualquier mujer. Es el que te dice "llévate los dos" si dudas entre una prenda u otra.
En uno de nuestros viajes, en pleno vuelo me dice " en cuanto lleguemos quiero hacer realidad uno de tus sueños, elige". Y yo le respondí que adoraría comprarme 10 pares de zapatos. Llegué a nueve porque me dió verguenza tanto despliegue...¡que bobada!pero tengo un tope.
Ahora más que nadie es María quien disfruta de ese padre que ¡¡ohhhh!!! es feliz con las compras de sus mujeres. ¿No es divino?!..
Pero entre las dos nunca , nunca llegaremos ni a la cuarta parte de esa increíble cifra.
Besos amiga!
Patricia
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