viernes 17 de julio de 2009

La Vida y la Muerte

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Hacía mucho tiempo que no leía un libro en unas cuantas horas, en un sólo día. La primera vez que lo hice fue hace años, estando de vacaciones en Sanjenjo, en Pontevedra. Allí, en una librería de una gran superficie, compré La Lluvia Amarilla, de Julio Llamazares, y me lo leí de una sentada. Casi sin respirar.

1949. Fotógrafo: Nina Leen

Hoy he vuelto a hacer algo similar, sólo que esta vez la lectura del libro ha comenzado por la mañana en el tren, camino de mi trabajo, ha continuado en el metro y en el autobús -y ahora que están remodelando la línea 6 de metro, es un mareo tremendo porque tengo que ir hasta Moncloa y allí tomar el autobús 82, que me deja al lado de la Escuela, después de dar un montón de vueltas y, lo más importante, hacerme perder casi media hora más, en comparación con el tiempo invertido con anterioridad. Aunque yo suelo aprovecharlo bien: leyendo- he sobrepasado la mitad del libro a mi vuelta a casa y, finalmente, lo he concluído después de comer. Total, 200 páginas.

El libro se titula El Vestido Azul, de la escritora alemana Doris Dörrie. Con la fatalidad -la muerte- como fondo, el libro nos muestra la vida y los sentimientos de una joven, que pierde a su marido estando de vacaciones, en la isla de Bali, y la de un joven homosexual y diseñador de moda que, igualmente, pierde a su pareja, víctima de un cáncer. Ambos se encuentran gracias a un vestido azul que ella compró, ellos diseñaron y que la pareja de él le vendió a la mujer en su tienda. A partir de aquí... pues a partir de aquí el libro se lee de un tirón. Tal como he hecho yo.

1940. Fotógrafo: Gjon Mili

Hace dos semanas he comenzado a ir de nuevo a la Biblioteca Municipal que tengo cerca de casa. He leído ya tres libros magníficos. Hoy devolveré dos más, y me queda otro, que llevo a medias. Hacía mucho tiempo que no iba a la Biblioteca, entre otras cosas porque sigo comprando libros y tengo algunos en casa que aún no he leído. Lo haré. Pero ahora me apetece tomar prestados libros de aquel santuario. Las horas, camino del trabajo, se pasan en un suspiro, y deseando estoy de que lleguen las dos de la tarde para cerrar la puerta, decir adiós hasta el día siguiente y, subida en el metro, en el tren, sumergirme en la apasionante lectura de un buen libro.

Si no existieran los libros... ¿qué sería de nosotros? Mejor dicho... ¿qué sería de mí?

María del Carmen Polo

10 comentarios:

Jesús dijo...

Yo también soy fanático de la lectura, pero mas que nada porque mi trabajo es muy aburrido, vigilante.
Desgraciadamente no puede leer en los transportes públicos porque me mareo, pero en fin aprovecho para divagar.

Enrique Sabaté dijo...

Qué sería de más de cuatro. Yo también he disfrutado de esa compulsión lectora. Es una buena sensación.

Saludos.

Isabel dijo...

Tendriamos que hacer sudokus. Es broma, es cierto, que la lectura es algo, que a los que nos gusta, se nos haría difícil prescindir de ella. Un beso

Any dijo...

Es cierto, viste que hay libros que te atrapan y no te sueltan, no los podés dejar hasta llegar a la palabra fin.
No imagino una vida sin libros y eso que ya no leo tanto como antes. Pero siempre tengo un libro empezado ...
besos

LUNA dijo...

Pues, lo primero, muchas gracias por el consejo del libro que nos recomiendas. Lo leeré.
Segundo: Pues sin los libros seríamos ignorantes, incultos, analfabetos, u no tendríamos ese mundo fascinante que nos permite vivir tantas vidas y tantas situaciones, y conocer tantos sitios, ver tantas cosas!!!! Vamos, no me lo imagino.
Un besito

Pizarro dijo...

Tienes premios.

J.Carlos dijo...

¿Sin libros?, pues como vivir sin la música o el cine, seriamos una especie de geranios sin más objetivo en la vida que comer y dormir.
Si algo diferencia al ser humano, es su capacidad de crear y disfrutar de lo creado; por algo fuimos evolucionando para disfrutar de estos placeres.
Un abrazo

Josefa dijo...

Te imagino en el metro ensimismada en la lectura.
He leído mucho, ahora me canso. Menos mal que leyendo blog satisfago un poco este afán de leer.
Hoy paseando con mi esposo hemos visto libros muy bien conservados, tirados al lado de un contenedor de basura y a los dos nos ha dado pena. Debería estar prohibido.
Un beso con cariño.

Julia dijo...

Opino igual que Josefa. Leía mucho, ahora leo muy poco (pero justo ahora estoy enganchada con un libro de historia)porque leo muchos blogs, jeje.
Besotesss!!!

Tawaki dijo...

El comienzo de La lluvia amarilla es de lo mejor que he leído en mi vida.

Da gusto cuando te encuentras con uno de esos pocos libros que te atrapan.

Un abrazo.