****
Son las diez y se me están agotando las pilas a marchas forzadas. Ha sido sentarme ante el ordenador y volverme tan lenta como este caracol sueco que tuve el gusto de conocer, en la isla de Brännö, en el mes de agosto. De todas maneras me iré a la cama contenta porque el día lo he aprovechado muy bien.
Veamos...
Esto de levantarse cuando el cuerpo ya está harto de cama es maravilloso: mi piel está más brillante, más satinada, y el optimismo en su punto más alto.
Así, pues, una encara la mañana de un humor excelente, dispuesta a comerse la jornada con todo lo bueno que esta traiga. Pero antes de comerme nada paso por la báscula, como cada día y... ¡ay, qué dolor!, la muy asquerosa me dice que peso 58 kilos, es decir, medio kilo más que ayer. ¡Joder! ¡Medio kilo más! ¿Cómo es posible? - A ver... - me dice la puñetera báscula - recapitula...
Y yo recapitulo.
Claro... los patés, el pan tostado, el jamón, el salmón, la carne, los turrones... se tienen que notar de alguna manera.
Me miro al espejo - que me mira a su vez con sorna - y le pregunto que dónde se han puesto esos 500 gramos, porque yo me veo estupenda. El espejo se me ríe en la cara, el muy cretino, pero no me contesta.
Bueno, medio kilo más o menos, qué más da, ¿verdad? Ya me lo quitaré de aquí a dos días. Y me bajo a desayunar pensando en que es mejor no hacer excesos porque ya los hice en Nochebuena y en Navidad.
El resto del día se ha deslizado tranquilo y agradable, como el sol que se colaba por la ventana de mi cocina. La mañana, ocupada en las tareas normales de mantenimiento de esta fábrica que se llama hogar, y la tarde a mi aire, comenzando por un curso de francés online de la Carnegie Mellon University (1 hora diaria). El curso es de francés para ingleses, con lo cual mato dos pájaros de un tiro: repaso mi francés y, a la vez, mi inglés. Y estoy encantada.
Y el resto de la tarde lo he invertido en pintar una acuarela y terminar otras dos que tenía comenzadas, ya que las tarjetas de cumpleaños de mis compañeros de fotografía las haré yo, y serán precisamente acuarelas. Postal de cumpleaños más personal, no puede haber, ¿no les parece? Y quién sabe, si un día me hago famosa, seguro que esas acuarelas valen una pasta.
Y una vez que he cenado - una manzana -, he recogido la cocina y me he venido al ordenador, y aquí estoy, escuchando a REM y su Bad Day, aunque el mío no ha sido malo, sino todo lo contrario.
Me voy a la cama contenta y dispuesta a que mañana sea mejor aún.
Buenas noches...
Buenas noches...
12 comentarios:
Medio kilo?, sabes cuanto dice la hija de p... de la mía? un kilo y medio más de lo que pesaba. Y lo estoy pasando de puta madre, once días de vacaciones se me han ido en un abrir y cerrar de ojos. Me siento genial, gorda, pero feliz. Tendré que empezar el año cerrando el pico :(
Un beso
Lola
Pero que puñeteras son las jodidas básculas, hermana, jajaja.
Oye, me alegro de que lo pases bien, que te lo mereces. Yo estoy encantada de estar de vacaciones, también lo paso muy bien. Y el 29 tengo reunión con mi grupo de fotografía (el Amigo Invisible) y el 31, me voy a festejarlo con un montón de gente estupenda.
Pues sí, me temo que habrá que hacer lo que dice el refrán: menos plato y más zapato, jajaja. Y mira que yo como poco...
De todas maneras, Lola, tampoco pesamos tanto, córcholis, de modo que medio kilo o kilo y medio de más, nos lo podemos permitir.
Un beso y buenas noches.
E L ESPEJO Y LA BASCULA TE RECUERDAN LAS COSAS. NO TE PONGAS TRISTE ESTAMOS EN NAVIDAD. YO SIEMPRE MI TALLA Y MIS KILOS ERAN MI OBSESION, SIN SER ANORESSICA OJO, PERO ME CUIDABA SI, PERO UN DIA UNA MARAVILLOSA ENFERMEDAD, DIGO MARAVILLOSA PARA NO LLAMARLA COMO SE MERECE ME PUSO EN UNA SILLA DE RUEDAS ME QUITO LOS TACONES Y... ASI QUE TRANQUI LOS QUILOS SE QUITAN. UN ABRAZO
Sohillo
Esa báscula está averiada, eso le suele pasar a estos aparatos que marcan los kilos.
Luego quinientos gramejos, no es para alarmarse.
Mari Carmen, vete a la cama tranquila, que con tu talla, eso gramos a penas se notan.
Buenas noches, un abrazo.
En cette période de fête il vaut mieux ne pas trop regarder la balance
Je t'embrasse.
Jean-François. www.jfbaphotographie.com
Bueno, y digo yo, ¿y si no te pesas en estos días, eh?. Como el desconocimiento a veces da la felicidad...
De todas formas, y aún poniéndonos demasiado serios, yo suelo decir ante estas cosas que "de algo hay que morir, no?".
Pues eso, que a disfrutar, que son dos días :-)
¡qué bueno que somos libres de tener el día que queramos! Me alegro de que el tuyo haya sido así de tranquilo y a lo otro ¿ quién te quita lo bailado?
Un beso
Chus, no estoy triste, ni por asomo, claro que no. Me siento muy bien. Lo de la báscula y el peso es una broma, simplemente. Como tu dices, hay cosas más tremendas que son las que verdaderamente te cambian la vida. Lo demás... son tonterías.
Un abrazo y felices fiestas para ti, Chus.
No, Manuel, la báscula no está averiada, pero da igual. Yo tengo un peso perfecto, así que me quejo de vicio :)
Buenas noches. Un abrazo
C'est vrai, Jean-François, tu as raison, il vaut mieux ne pas regarder la balance pendant ces jours de vacances.
Bisous,
Carlos, da igual que me pese que no, yo sé cuándo hay algún gramo de más. De todas maneras, como ya digo, mi peso está bien, no tengo que alarmarme en absoluto.
Buenas noches.
Pues eso digo yo, Myriam. Y hoy ha sido tan bueno como el de ayer, y eso está muy bien.
Un abrazo.
Publicar un comentario en la entrada