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Desolados y oscuros, ayer pude ver cómo los castaños tiritaban, arropados por el frío, zarandeados por el vendaval. No me había fijado bien y yo creía que sus ramas se elevaban al cielo completamente desnudas, pero esta mañana, al abrir la ventana, he comprobado que el viento no ha tenido otra cosa mejor que hacer que traer todas esas hojas, que aún les quedaban, a la rampa de mi garaje, y a la entrada de mi casa. Dos bolsas he llenado con ellas.
Ayer, el día era desapacible y lluvioso, invitando a quedarse en casita. Hoy, sin embargo, el sol nos ha dejado un día esplendoro, y casi casi caluroso. ¿Quién entiende este comportamiento invernal?
Mientras quitaba hojas y fregaba las escaleras, escuchaba en la radio lo que le decían, desde Capitanía, al capitán del barco medio hundido en la costa italiana. No he hecho crucero alguno, y no puedo decir que no lo haré, aunque sinceramente no entra en mis planes, pero yo me pregunto, ¿es necesario que un barco lleve a 4.000 personas? ¿alguien puede creer que, caso de llegar a una situación como la que han vivido, no se va a formar un caos tremendo? Lo ingenuo sería pensar que todo el mundo va a reaccionar serenamente y que no va a haber ataques de pánico, de histeria. Afortunadamente, en el mundo occidental, no suelen suceder este tipo de accidentes - que se lo pregunten a los asiáticos, que cada dos por tres se les hunde un barco sobrecargado, muriendo cientos de personas, y apenas ocupan tres minutos en los noticieros - pero pueden ocurrir, y ya vemos que ocurren.
Es entonces cuando los planes de salvamento - porque digo yo que debe haber planes de salvamento - deberían funcionar, para proteger a todo el mundo o, puestos en lo peor, al mayor número de personas. Eso, claro está, contando con un capitán que los tenga bien puestos, y una tripulación que sepa lo que hay que hacer. Pero, tal como le escuché decir a un locutor de radio, ahora los capitanes de esos grandes cruceros son, en realidad, directores de hoteles, no capitanes de barcos, y así pasan las cosas que pasan, que en cuanto se va la luz, el comandante huye el primero, como una rata, no sea que el barco se le eche encima. Tiene cojones la cosa...
Yo entiendo que uno se pueda sentir atemorizado, un capitán de barco, o un capitán, de lo que sea, es un ser humano, a fin de cuentas, y el miedo es algo muy humano, no entiende de rangos, ni de edades, pero hombre, por favor, que es tu responsabilidad velar por todos los que van en tu barco y eres tú el que tiene que estar dando la cara hasta el final. De modo que si el barco se te echa encima, te fastidias, y no haber hecho el imbécil, poniendo en peligro, incluso matando, a gente que tan sólo quería pasar unos días de diversión en el mar.
Ayer, el día era desapacible y lluvioso, invitando a quedarse en casita. Hoy, sin embargo, el sol nos ha dejado un día esplendoro, y casi casi caluroso. ¿Quién entiende este comportamiento invernal?
Mientras quitaba hojas y fregaba las escaleras, escuchaba en la radio lo que le decían, desde Capitanía, al capitán del barco medio hundido en la costa italiana. No he hecho crucero alguno, y no puedo decir que no lo haré, aunque sinceramente no entra en mis planes, pero yo me pregunto, ¿es necesario que un barco lleve a 4.000 personas? ¿alguien puede creer que, caso de llegar a una situación como la que han vivido, no se va a formar un caos tremendo? Lo ingenuo sería pensar que todo el mundo va a reaccionar serenamente y que no va a haber ataques de pánico, de histeria. Afortunadamente, en el mundo occidental, no suelen suceder este tipo de accidentes - que se lo pregunten a los asiáticos, que cada dos por tres se les hunde un barco sobrecargado, muriendo cientos de personas, y apenas ocupan tres minutos en los noticieros - pero pueden ocurrir, y ya vemos que ocurren.
Es entonces cuando los planes de salvamento - porque digo yo que debe haber planes de salvamento - deberían funcionar, para proteger a todo el mundo o, puestos en lo peor, al mayor número de personas. Eso, claro está, contando con un capitán que los tenga bien puestos, y una tripulación que sepa lo que hay que hacer. Pero, tal como le escuché decir a un locutor de radio, ahora los capitanes de esos grandes cruceros son, en realidad, directores de hoteles, no capitanes de barcos, y así pasan las cosas que pasan, que en cuanto se va la luz, el comandante huye el primero, como una rata, no sea que el barco se le eche encima. Tiene cojones la cosa...
Yo entiendo que uno se pueda sentir atemorizado, un capitán de barco, o un capitán, de lo que sea, es un ser humano, a fin de cuentas, y el miedo es algo muy humano, no entiende de rangos, ni de edades, pero hombre, por favor, que es tu responsabilidad velar por todos los que van en tu barco y eres tú el que tiene que estar dando la cara hasta el final. De modo que si el barco se te echa encima, te fastidias, y no haber hecho el imbécil, poniendo en peligro, incluso matando, a gente que tan sólo quería pasar unos días de diversión en el mar.

14 comentarios:
Sería un tipo simpatico, pero de llevar un barco parece que no tenía ni idea.
Personnellement je n'aime pas les croisières Mari, ce n'est pas mon " style " pour découvrir un pays ou simplement voyager . Avec cette catastrophe je crois que les gens vont réfléchir avant d'embarquer sur ces bateaux, bien que tous les capitaines ne sont pas aussi fous que celui du Costa Concordia.
Je t'embrasse et passe une bonne journée Mari.
Jean-François. www.jfbaphotographie.com
No he hecho nunca un crucero tampoco. Me lo estaba planteando precisamente para este año, para septiembre, en concreto, por una buena oferta que he visto en una agencia de viajes. Pero, visto la cosa, creo que esperaré algún tiempo a que esto se olvide.
Sí es verdad que, con 4.000 personas abordo, como comentas, ¿es factible un plan de socorro que funcione?. ¿O, llegado el caso, nos comportaríamos como esas manadas de antílopes huyendo al ataque del fiero león?.
Complicado, no?.
Y es verdad también que hoy en día los capitanes son más directores de hoteles que "capitanes" de barcos. Y, claro, pasa lo que pasa...
EL CAPITÁN DEBE SER EL ÚLTIMO EN ABANDONAR EL BARCO. COMPRENDO EL MIEDO PERO UNO ASUME UN COMPROMISO CON SU VOCACIÓN Y ES HASTA LAS ÚLTIMAS CONSECUENCIAS SOBRE TODO SI EL QUE SE EQUIVOCÓ FUE ÉL.
SALUDOS
Tampoco yo iría. Le tengo terror al agua profunda. También entiendo que el miedo es humano y un capitán también lo es, pero se supone -al menos debería serlo- que tanto el capitán como toda la tripulación estuvieran entrenados para saber enfrentar esos momentos de caos y desesperación, pero al menos en este caso, han dejado en evidencia que no sólo no tenían el entrenamiento adecuado, sino que además se mostraron sumamente irresponsables con los deberes que aceptaron en el momento que asumieron sus cargos. Dicen que se trató de hacer un acercamiento muy peligroso hacia la costa para hacer "una broma"...increíble que se hay puesto semejante barco en manos de alguien tan poco profesional!
Un abrazo.
Buenas tardes Mari Carmen:
Primeramente me voy a presentar, mi nombre es Manuel Cuevas, tengo sesenta años, nací en Cádiz, trabajé en Astilleros Españoles casi toda mi vida y actualmente soy alumno de informática en las clases que Carlos Facio imparte para los miembros de las Asociaciones de Vecinos aquí en San Fernando.
Me ha llamado la atención tu apreciación y la de Carlos también, respecto al abandono de un Barco en un momento extremo y de pánico.Cierto que eso casi no se puede controlar, pero te diré para tu conformidad que existen tantas medidas de Seguridad y protocolo ha seguir, que cumpliéndose, no haciendo lo que ha hecho éste imbécil, y cobarde Capitán, y quizás algunos de sus oficiales, no debería suceder casi nada. Os animo por tanto a que si nó os mareais en el viaje, seguro que pasaréis unos ratos bonitos y entrañables que no olvidareis en la vida. Ánimo y ha viajar que sois jóvenes.
Buenas noches, Manuel. Bienvenido y muchas gracias por darnos tu opinión en este tema. Yo sé que este tipo de accidentes no son habituales, y son muchas las personas que disfrutan de este tipo de viajes, pero yo prefiero otra manera de hacer vacaciones. Estar metida en un barco y hacer escalas de un día visitando varios países en una semana no es lo que yo entiendo por ir a conocer un país.
Prefiero el avión, porque me permite llegar rápido, cuando viajo por Europa, o el coche, si me desplazo por el país.
De todas maneras, los cruceros seguirán teniendo éxito, por supuesto, y sé que con una tripulación que sepa lo que ha de hacer en situaciones extremas, todo el pasaje debería estar tranquilo, aunque siempre exista un riesgo.
Buenas noches y gracias de nuevo :)
Sí, Jesús, una estrella, todo un don Juan.
Un abrazo
Bonsoir, Jean-François. Je sais ce que t'aimes parce que je pense comme toi.
Bon, tu dis bien: tous les capitaines ne sont pas comme le capitaine italien, heureusement :)
Bonne fin de soirée, Jean-Françóis.
Je t'embrasse.
Carlos, cuando algo así sucede es difícil mantener la calma, a menos que haya una tripulación que sepa lo que hace y que tranquilice a la gente.
Buenas noches :)
Eso debería ser así, siempre, y afortunadamente, así suele ser cuando hay este tipo de desastres.
Un abrazo, Escribir.
Mónica, yo no es que le tenga miedo al agua profunda, porque entonces tampoco podría volar y, sin embargo me encanta volar. Lo que no me gusta es el enfoque de ese tipo de vacaciones. SEguro que son muy divertidos, pero la verdad es que nunca me han llamado la atención.
Un abrazo, guapa.
De acuerdo contigo, ese hombre fue un total irresponsable, criminal; de acuerdo a los datos que se dieron a conocer. Desde el Titanic, se sabe que los planes de evacuación son absolutamente imprescindibles.
Nunca me gustaron los cruceros, ni me gustarán. La verdad sea dicha.
Un beso
Tampoco me he propuesto nunca hacer un crucero. solo viajé en barco a palma una vez y lo pasé fatal. Ya creo que no lo haré.
Cuando en las noticias veo la conducta del capitan del barco siniestrado, pienso con respecto a este capitan cobarde igual que tú.
Besos.
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