****
He estado todo el día tan ocupada, en unas cosas y otras, que cuando he querido darme cuenta ya era las ocho de la noche.
Hoy me he levantado algo tarde, para lo que es habitual en mi: casi las diez de la mañana. Un horror. No es que no estuviera despierta, que lo estaba desde mucho antes, es que se me han ido los minutos en ensoñaciones y no he visto el momento de salir de las sábanas. Cuando eso sucede siento como si me hubieran desaparecido un par de horas muy valiosas, pero no es grave, mañana me levanto a las ocho y media y lo compenso. De todas formas, hoy no tenía muchas ganas de hacer actividades mías, y me he dedicado a la casa. Y mira que termina siendo tedioso el tema de la casa...
A ver, ¿para cuándo muebles, platos y cazuelas, suelos y ropas que no se manchen, que repelan la suciedad? Porque yo sé que alguien, en el futuro, descubrirá cómo hacerlo, ahorrando una energía fantástica a todos los que necesitan un poco de limpieza y orden en sus vidas, como es mi caso. No hay cosa más inútil, pero necesaria, que andar día tras día con la escoba y la fregona. Alguien tiene que ponerle coto a todo ese despilfarro de tiempo. Alguien tiene que eliminar de nuestras vidas la fregona, la escoba, y ya puestos, los muebles, las cazuelas y las ropas. Algo distinto, revolucionario, tendrán las amas de casa del futuro, aunque a lo mejor ni siquiera hay amas de casa dentro de cinco o seis mil años. A lo mejor ni siquiera hay planeta, dentro de cinco o seis mil años...
-Bueno, bueno, no te embales y no nos pongamos en plan apocalíptico, que dijiste que este jueves no iba a participar, por tal de no escribir sobre las profecías del fin del mundo.
-Es verdad, sorry, je suis désolée, lo siento...
Hoy me he levantado algo tarde, para lo que es habitual en mi: casi las diez de la mañana. Un horror. No es que no estuviera despierta, que lo estaba desde mucho antes, es que se me han ido los minutos en ensoñaciones y no he visto el momento de salir de las sábanas. Cuando eso sucede siento como si me hubieran desaparecido un par de horas muy valiosas, pero no es grave, mañana me levanto a las ocho y media y lo compenso. De todas formas, hoy no tenía muchas ganas de hacer actividades mías, y me he dedicado a la casa. Y mira que termina siendo tedioso el tema de la casa...
A ver, ¿para cuándo muebles, platos y cazuelas, suelos y ropas que no se manchen, que repelan la suciedad? Porque yo sé que alguien, en el futuro, descubrirá cómo hacerlo, ahorrando una energía fantástica a todos los que necesitan un poco de limpieza y orden en sus vidas, como es mi caso. No hay cosa más inútil, pero necesaria, que andar día tras día con la escoba y la fregona. Alguien tiene que ponerle coto a todo ese despilfarro de tiempo. Alguien tiene que eliminar de nuestras vidas la fregona, la escoba, y ya puestos, los muebles, las cazuelas y las ropas. Algo distinto, revolucionario, tendrán las amas de casa del futuro, aunque a lo mejor ni siquiera hay amas de casa dentro de cinco o seis mil años. A lo mejor ni siquiera hay planeta, dentro de cinco o seis mil años...
-Bueno, bueno, no te embales y no nos pongamos en plan apocalíptico, que dijiste que este jueves no iba a participar, por tal de no escribir sobre las profecías del fin del mundo.
-Es verdad, sorry, je suis désolée, lo siento...
Sigamos... De la fregona, la lavadora y el tendido de la ropa he pasado a las cazuelas. La pregunta de siempre... ¿qué se come hoy en esta casa? No sé, improvisemos. Y he improvisado: huevos y pimientos fritos - para mi los pimientos no, que no me gustan nada de nada -, rodajas de tomate con sardinillas por encima y una serie de hojaldres que he metido y sacado del horno y que tras comer media docena - eran pequeños - estaba tan saciada que bien parecía que me hubiera comido una boa constrictor - yo a ella, no ella a mí. Tras recoger la cocina me he sentado frente a la tele y he pasado dos horas y media aletargada, idiotizada, incapaz de hacer nada más que ver las chorradas que había en los distintos canales.
Y ahora, que ya han pasado las ocho, tan llena sigo estando que no voy a tomar ni siquiera la manzana que algunas noches me tomo, por comer algo.
En fin, que me voy a planchar, y a ver la tele. Total, ya puestos...
Vaya día más tonto, por favor.

5 comentarios:
é verdade, Mary Carmen, sempre me parece um dia perdido quando arrumo a casa mas....quem não tem dias assim? É a vida, o dia-a-dia...ufa! coisa mais chata!
Oui Mari il y a des jours où l'on a envie de rien faire et c'est dur de se motiver, et pourtant dans une maison il y a toujours quelque chose à faire .
Passe un bon dimanche, je t'embrasse .
Jean-François. www.jfbaphotographie.com
La de dias que tengo yo así, a veces me da miedo de dejarmne llevar por la desidia de ir picoteando y picoteando de un lado para otro sin hacer lo que debo ..jajaja en el fondo soy una puritana
besitos
Mª Carmen, ¡me encanta!. La foto es preciosa, y fíjate que una entrada, que en principio parece que no quiere tener más importancia, es un perfecto reflejo de nuestra vida diaria.
¡Fenial entrada, de verdad!.
jajaja hay dias así, ¿que se le va a hacer?
Peor eso de levantarte un dia domingo a las 10...hmmmmmmmmmm sacrilegio, querida, por lo menos a las doce del medio día
jajajaja
Besos
Publicar un comentario en la entrada