martes, 4 de noviembre de 2014

De visita por el hayedo de Tejera Negra

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Desde casa está a unas dos horas y media, el hayedo de Tejera Negra. Para llegar hasta allá, primero hay que pasar por Cantalojas. Este pueblo se encuentra a 95 kms. de Guadalajara y a unos 1.300 metros sobre el nivel del mar. Es una zona montañosa y preciosa. En nuestro camino hacia el pueblo llegamos a subir hasta los 1.500 metros sobre el nivel mar.



 Foto del aparcamiento, tomada de Internet
Y ahí es donde estuve el domingo pasado, con la familia, recorriendo el circuito de seis kilómetros del hayedo, que dura unas tres horas. Había otro circuito mucho mayor, pero con el fácil teníamos más que suficiente.


 Foto tomada de Internet

Comenzamos la marcha hacia las once y media de la mañana. Al principio, la caminata discurre junto al riachuelo, con apenas desniveles, pero llega un momento donde la parte cómoda se acaba y el sendero comienza a subir, y a subir, y a subir, y teníamos que detenernos, porque llevábamos a una peque de casi 5 años que necesitaba parar y también había que esperar a los rezagados que se dedicaban a tomar fotos y, por supuesto, había que tomar un poco de resuello, viendo que aquella subida no se acababa nunca. 

Incluso hubo una señora - el camino estaba bastante concurrido - que dijo que hasta allí había llegado y que se daba la vuelta. No sabía que ya quedaba muy poco para coronar la cima del monte y llegar a la pradera, con sus miradores. De todas maneras, nos dábamos ánimos unos a otros, aunque no nos conociéramos de nada, porque sabíamos que aquello no podía durar eternamente. Además, en el campo, es fácil intercambiar saludos, frases y bromas. 


Foto tomada de Internet

Cuando llegamos a la cima, nos sentamos a descansar, quitándonos las mochilas que pesaban como losas. Yo, poco acostumbrada a llevar mochila, tenía la espalda totalmente agarrotada, lo cual me pasó factura al día siguiente, es decir, ayer, porque me levanté con vértigos y estuve todo el día hecha unos zorros, sentadita en el sofá, a base de caldo y de las pastillas que me recetó la doctora. 

Pero volvamos al domingo. Hacia la una de la tarde comenzó a llover, tal como esperábamos. Nos dimos prisa en dejar la pradera y en bajar hacia el aparcamiento, aunque sabíamos que por mucha prisa que os diéramos: 1) nos íbamos a mojar, aunque lleváramos chubasqueros, 2) nos quedaba casi hora y media de caminata.

Afortunadamente, la lluvia era suave y caminábamos amparados por las copas de los árboles del bosque. El paisaje, como es de imaginar, era de cuento. Realmente hermoso. No había tantos colores otoñales como vimos en Huesca el año pasado, por estas mismas fechas, pero las laderas en las que sí había tonos amarillentos, marrones, rojizos... eran mágicas. 

Por fin, a las tres de la tarde, alcanzamos el aparcamiento. En ese momento ya no llovía. Nos fuimos a Cantalojas, a comer al restaurante donde habíamos reservado para las tres y media, y estando allí el cielo se cubrió completamente y llovió a placer. 

Creo que abandonamos el restaurante a las cinco y pico. Tan sólo lloviznaba pero la tarde avanzaba deprisa. A las seis y media la oscuridad nos impedía ver el paisaje. A las nueve menos cuarto de la noche, mi coche entraba en casa. 

Fue un día bonito, en el que tan sólo hice una foto con el móvil. Por eso dejo estas fotos que he encontrado en Internet del lugar, porque yo no llevé cámara: simplemente quería disfrutar de un día de campo con la familia. 

El lunes, como he dicho, vino lo fastidioso, los mareos al levantarme y al recostar la cabeza en la almohada, pero hoy ya estoy bien, y mañana mi pobre espalda estará completamente restablecida.

No dejen de visitar esa zona de Guadalajara, es maravillosa. Eso sí, procuren hacerlo en un día soleado pero sin mucho calor. 

Aún no tengo acceso a mi ordenador de sobremesa, luego sigo pintando pero no puedo dejar ni fotos nuevas ni cuadros en el blog. Espero poder hacerlo pronto.

Tengan un buen miércoles.


 

11 comentarios:

  1. Just lovely pictures and amazing colors! Greetings :)

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  2. Que bonito paisaje. Me alegro que lo pasarais bien aunque después estuvieras fastidiada. Mejorate, que ya vamos para arriba y los achaques están ahí y cada vez van atacando más. Un abrazo.

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  3. MANUEL Bonito lugar son paisejes de cuento, solo hace falta ver los personajes brincar por la pradera.
    Me alegro de tu exitencia y que lo pese bien por esas montañas.
    Buenas noches, Mari Carmen

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  4. Hola, Nori :) Sí, es cierto, como se suele decir... no se puede pasar de los 30, que a partir de ahí ya comienzan los achaques en progresión ascendente.

    Ten un buen miércoles :)

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  5. Es verdad, Manuel, los campos, los bosques, son una preciosidad. De vez en cuando es bueno darse una vuelta y respirar aire puro.

    Un abrazo y buen miércoles :)

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  6. Bonjour Mari,

    Jolie balade, j'adore marcher, je fais dix kilomètres tous les jours et par tous les temps avant de mettre au travail. Passe une bonne journée, je t'embrasse.
    Jean-François. www.jfbaphotographie.com

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  7. Vayaaaa...que maravilla de paisajes. Mereció la pena la caminata.
    Espero que ya estés bien del todo.
    Um beso.

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  8. Bonjour, Jean-François :) Dix kilomètres tous les jours? Tu es bien brave! Bon, je marche peut-être un peu moins, environ une heure ou une heure et demie. Por moi, ça suffit :)

    Passe une bonne journée. Ici, avec de la pluie.

    Bisous

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  9. Sí, Laura, ya estoy bien, gracias :) La caminata es estupenda, pero la próxima vez iré sin pesos en la espalda.

    Un abrazo

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  10. la acuarela que encabeza esta entrada me encanta!!!!

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