miércoles, 4 de noviembre de 2015

Brumas al amanecer

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Los días grises se suceden y, qué curioso, no me importa si está nublado, si llueve o deja de llover. 

Pronto, desde mis ventanas traseras, podré ver el campo inundado de niebla, una niebla espesa, una niebla que nos hace pensar que lo que antes estaba ahora ya no está, que puede que no aparezca nunca más. Niebla enredada entre las ramas, ocupando los nidos vacíos, humedeciendo las sendas y nuestro pelo, nuestras manos, y hasta nuestras palabras. Niebla que nos viste y que no se puede apresar.

Niebla. Melancolía de los bosques y los caminos, que se recogen sobre sí mismos, igual que, en los días grises, lluviosos, hacemos los demás. 



4 comentarios:


  1. Un poco negativo, pero le has rendido homenaje a la niebla, ella es asi, nos no deja ver, lo ciega todo bosques, caminos y tejados de las ciudades, la niebla es lo más parecido a un dia gris, un dia gris es como mirar a unos ojos tristes. Buenas noches, Mari Carmen.

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  2. Es cierto, la niebla, que no deja de ser bonita aunque sea niebla, lo ciega todo. Menos mal que sabemos que levantará y todo se iluminará de nuevo :)

    Buen jueves :)

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  3. Sencilla, pero muy bonita, Mª Carmen. Buen trabajo!!!
    Un abrazo.

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  4. Gracias, Jordi. Son pequeñas acuarelas, nada sofisticadas, pero me relaja mucho pintarlas.

    Un abrazo :)

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