sábado, 26 de noviembre de 2016

El burro y el conejo. Un cuentecito más






Un conejo observaba todos los días al borriquillo de la tía Lorenza, el cual daba vueltas y más vueltas, sacando agua para regar la huerta. El animal hacía círculos desde el amanecer hasta el anochecer, sumisamente, sin desfallecer.

El conejo se admiraba de que aquel burro pudiera pasar, jornada tras jornada, dibujando redondeles sin quejarse ni protestarle a su ama.

-Amigo, le dijo don conejo al asnillo una atardecida, ¿es que nunca has soñado con tener otra vida?

-¿Qué otra vida podría llevar? El ama me da el agua y la comida, tengo una cuadra para descansar y recibo el regalo del sol, ¿qué más puedo desear?

-Pues... recorrer sin límite los caminos, jugar y refrescarte en el río, llegar hasta las colinas que en primavera se cubren de flores y son una gloria. La vida es mucho más que sacar agua y estar atado a esa noria.

-No dudo de tus razones, ni de tus buenos consejos, amigo, contestó nuestro pacífico burro, pero dime, ¿has transitado tú por muchos caminos?

-No, no, que suelen ser lugar de paso de labradores, rufianes, mendigos...

-¿Y te has bañado y jugado en muchos ríos?

-No, tampoco, está demasiado lejos y a mí el agua me da un frío...

-¿Has alcanzado las colinas cubiertas por bosques de robles?

-Ni hablar, ni pensarlo, hay por allí demasiados cazadores...

-Entonces, compadre conejo, replicó el asno, mosqueado, mientras se espantaba los tábanos del trasero con el rabo, al final tu recorrido puede que sea un poco más amplio que el mío, pero si te das cuenta, yo doy vueltas a la noria y tú vas y vienes desde las encinas de Juanón a la huerta de Lorenza, donde crecen las lechugas, las berzas y las zanahorias.

Y el conejo se marchó a dar un paseíllo por la huerta, y dejó a nuestro burro mordiendo una brizna de hierba, mientras terminaba y empezaba otra vuelta, y otra vuelta, y otra vuelta...



Mari Carmen Polo





1 comentario:

  1. El burro en su interior era mas libre que el conejo. Suspalabras son convicentes. El dibujo está muy bien y los ojos y orejas una monada. Buen domingo, Mari Carmen, un abrazo.

    ResponderEliminar