domingo, 13 de noviembre de 2016

El caos frente a la calma

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Voy a estrenar un nuevo pendrive. Parece milagroso, tan diminuto y con tanta capacidad. Milagros de nuestra tecnología. Lo voy a ir llenando de estrellas, de purpurina, de cometas, y un poco también de cosas más mundanas, por ejemplo, unos calendarios que ya tengo preparados para llevar a imprimir. Calendarios que he preparado, para el 2017, con pinturas mías, y donde he incluido los cumpleaños de todos los familiares en su lugar correspondiente, que bien que me lo he currado, para que luego no me digan que no me han felicitado porque no sabían la fecha de mi nacimiento. 8 de agosto, queridos míos, 8 de agosto. Un número infinito y precioso, un mes radiante y demasiado caluroso, lo sé, pero es lo que hay. 

Y retomando el tema de la tecnología, tengo que decir que Madrí me agobia, me exaspera, me enerva, me irrita, me acongoja, me encoleriza, me saca de quicio, y más sinónimos que tenemos pero que no quiero añadir. No es que el Madrid monumental, histórico, de parques y jardines, el del ocio, el gastronómico, me disguste. No. Ese me gusta mucho. Me fastidia lo que implica toda megaurbe: polución, suciedad, ruido, pérdida de tiempo, ansiedad, caos... Y eso que yo no vivo exactamente en la capital, pero cada vez que tengo que acercarme a ella, como el viernes por la tarde, para ir a un concierto, me pregunto lo mismo: ¿cómo es posible estos ríos de coches, cuatro o cinco carriles en un sentido y en el otro repletos de autos, a cualquier hora del día o de la noche? ¿cómo se puede tolerar esto? 

Sé que la sociedad está estructurada así y no van a ser nuestros gobernantes, que no ven más allá de los cuatro u ocho años de gobierno que les toca, los que pongan solución, en todo caso se dedican a poner parches. Parchear, eso sí se les dá muy bien, pero de visión a largo plazo, nada de nada. Sé que las distancias hacen que haya que tomar el coche y que la gente ya ni se plantee la situación pero ¿es lógico? ¿es sostenible? ¿es que no hay otras opciones?

Pues eso, que Madrí me saca de mis casillas aunque, de vez en cuando, me encanta pasear por sus calles, admirar sus edificios, desayunar en alguna cafetería que huele a dulces y a café, o almorzar en algún restaurante coqueto, visitar sus librerías y las tiendas donde comprar material relacionado con el arte, sus museos, las exposiciones de fotografía...

Madrí, eres fantástica, si tan sólo no tuvieras coches, polución, caos, ansiedad, suciedad y ruido por todos lados...

En contrapartida a tanta desazón que me produce el tráfico en Madrid, dejo la foto de un lugar tranquilo en Navarra, el Señorío de Bertiz. 

Mari Carmen

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