miércoles, 16 de noviembre de 2016

Una mañana en Madrid


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Ayer pasé gran parte del día en Madrid. En lugar de ir a la pastelería Mallorca, cerca de la librería Pasajes, esta vez tomé un desayuno en el Institut Français, que está muy cerca de la librería también. 
 

Me encanta el Institut Français. La fachada es bonita y su interior es muy coqueto. Tiene una biblioteca estupenda y puedes llevarte libros a casa, y vídeos, si tienes la tarjetita que te acredite para pedir préstamos.

Así pues, una vez recogidos los libros de Pasajes, paseado un poco por el centro, con un sol radiante y una temperatura estupenda, regresar de nuevo al Institut otra vez, y almorzar allí. Un menú sabroso y a un buen precio, aunque el precio es lo de menos, lo ideal es estar allí, rodeados de gente que habla en inglés, en francés, en castellano, en un ambiente cálido y acogedor.





Tras el almuerzo, caminar por Recoletos hasta Atocha. Bajo el sol, de la tres de la tarde. La rana parecía incluso viva.


Paseo de Recoletos


Cibeles y el Ayuntamiento de Madrid



Caixa Forum

Antes de llegar a Atocha, un recorrido por la exposición 'Los Pilares de Europa', sobre la Edad Media. Piezas de todo tipo cuya datación abarca desde el siglo V hasta el siglo el XVI. 

Era curioso estar viendo anillos tan similares a los míos. La diferencia, entre aquellos que estaban tras el cristal y los que ciñen mis dedos, era de dieciséis siglos. Dieciséis. Una minucia. Y mirándolos me preguntaba quién los habría lucido. Alguien que no se podía imaginar que su anillo terminaría en un museo, desde luego. Alguien que no podía intuir ni por lo más remoto cómo sería la vida dieciséis siglos después. Que no podría sospechar jamás cómo sería yo, cómo pensaría yo, cómo vestiría, mis intereses, mis conocimientos y mis ignorancias. En suma, cómo sería la gente tantos años después. A lo mejor ni siquiera pensaran en que se podría llegar tan lejos, sobre la Tierra, y en el cielo. 

Algo así podría suceder dentro de otros tantos siglos, si mis anillos aparecieran tras una vitrina, y esas personas del siglo treinta los estuvieran viendo. Pensarían quizá lo mismo que pienso yo ahora de aquellas sociedades: cuánto les quedaba por aprender, por comprender, por descubrir... 

Y eso mismo pensará el ciudadano del siglo treinta respecto a mí y mis coetáneos: cuánto les quedaba por aprender, por comprender, por descubrir... 

... si es que la Tierra no sucumbe antes de tiempo ante la suprema imbecilidad del ser humano.

En fin, una mañana más pasada en Madrid, agradable, tranquila y provechosa.

Mari Carmen 

4 comentarios:

  1. La verdad muy bien aprovechada, de esos dia que vas a dormir por la noche, y te sientes muy bien contigo
    un abrazo

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  2. Bonjour Mari,

    Un petit reportage sur Madrid agréable, Madrid doit être une ville très intéressante à visiter. Passe une bonne journée, je t'embrasse.
    Jean-François. www.jfbaphotographie.com

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  3. Eso es, María Jesús, un día estupendo que te hace sentir muy bien.

    Un abrazo

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  4. Bonjour, Jean-François,

    Oui, Madrid est une ville très jolie, mais ce que je ne supporte pas c'est tellement de pollution, du bruit... Bon, tu sais, tout ça qui ont les grandes villes. Elles ont le meilleur et le pire :)

    Passe une bonne jornée!
    Bisous

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