martes, 20 de diciembre de 2016

Niñez



Trazos de colores sobre una pizarra que conoció mejores tiempos. 
Flores secas y polvorientas, durmiendo en jarrones que descansan sobre armario viejos.
Manchas de grasa en los pupitres.
En los dedos.
Y en los baberos.

Rememoro ese cuadro y le sonrío a tantos buenos momentos...

Niños aplicados, niños serios. Aprendiendo a restar los infortunios, a multiplicar las risas, a dividir el pan y el juego, a sumar el futuro. Tiempo que siempre recordaremos al mirar un mapa colgado en una pared - los ríos, las montañas, las comarcas, las ciudades, Cuenca, Zamora, Barcelona, Santander... 

Lluvia, nieve, mocos, calor, moscas, recreos, patios y paseo, las niñas aquí con sus rosados anhelos, los niños por allá con sus propios juegos, risitas, cuchicheos, creciendo sin querer crecer, termina el almuerzo, date prisa que llegas tarde a la escuela, que ya son las tres... 

Escuela de vida y placer.
Ser niño.
Ser niña, otra vez.
Si se pudiera volver...

Mari Carmen

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