jueves, 29 de diciembre de 2016

Por sorpresa

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La noche le llegó por sorpresa, tanto que se olvidó de abrocharse los colores de la blusa, alisarse los sueños prendidos en la falda y quitarse toda la arena que se adhería a sus dedos como si fueran escamas de cristal. 

No fue premeditado, simplemente se había quedado absorta tocando la seda de las nubes, arrobada mirando aquella estela anaranjada extendiéndose por el cielo mientras el sol jugaba con el mar, y no vio languidecer el día, ni advirtió el despertar de una estrella que iluminó con sus guiños plateados los pinos del monte cercano. 

La noche la envolvió en su red y ella tan sólo pudo dejarse querer, mimar, entre los azules susurros de las olas y la risa transparente del viento en el cañaveral. 

Mari Carmen 

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