sábado, 10 de diciembre de 2016

Tras la lluvia

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Dios... cuántas estrellas arrancadas tras la tormenta, en esta noche extraña y ardiente... - creí que caerían sobre los montes cercanos pero se han acumulado todas en medio de mi jardin, formando un inquietante lago fosforescente

Y ciñéndose a mi cuerpo, cuánto frío, cuánto viento - tanto, tanto, que mis pies descalzos van tiñendo de huellas rojizas el pavimento...

Entre tanta estrella agonizante, trato de esquivar los charcos que el otoño extiende sobre este suelo helado y brillante, evitando pisar las ramas y las hojas muertas pues quizá oculten promesas antiguas, ilusiones olvidadas,  y temo que desaparezcan completamente si no cuido dónde dejo mis pisadas.

Dios, qué tiempo tan inclemente... 
Cuántas estrellas han caído después de la lluvia, en esta noche incandescente... 

Mari Carmen

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