martes, 23 de octubre de 2018

El gallo


Durante todo el verano he estado practicando, e intercalando, dibujos  en blanco y negro y a todo color. Me levantaba a las siete de la mañana pensando en continuar con mi trabajo, emocionada cuando algún dibujo me quedaba estupendo, cosa que no siempre ocurría ni ocurre. Tengo toda una serie - y los que aún me faltan por terminar - de animales, aves, insectos...

Todo lo voy pintando, en primer lugar, para mí, porque me encanta dibujar, pintar y dar color, y también, por supuesto, para ellos, los más pequeños de la familia.

Supongo que luego, con toda esta cantidad de láminas, que año tras año - y ya van siete  desde que terminé los dos cursos de pintura - he ido acumulando, haré cuentos, o simplemente lo llevaré a imprenta y que me hagan álbumes que regalaré a sobrinos y sobrinas, mi preciosa amiga Inés, que en noviembre cumple nueve años, y a mi pequeñín, mi nietecillo, el primo hermano de Inés, que en nueve días, el día 2, cumplirá un año. Puede que sea una manera de que ellos, que están abriendo los ojos al mundo, quieran y respeten la naturaleza, los animales, igual que lo quiero yo. Que ellos aprecien lo bello del mundo que nos rodea, igual que me gusta a mí.

Iré, pues, intercalando fotos con dibujos, que, a fin de cuentas, es lo que más me gusta, además de escribir, fotografiar y pintar.

Toca, pues, salir a la calle a ver los colores del otoño, a disfrutar de este martes, soleado y cálido. 

El frío se acerca...