21 junio 2022

Hacía tanto tiempo...

... que no entraba a dejar nada en este espacio, que casi olvido las contraseñas. 

Los días, los meses, se han ido cayendo del calendario envueltos en frío, polvo, cables sueltos por todos lados, pintura, gentes que entraban y salían de mi casa como Pedro por la suya... 

He pasado casi dos meses durmiendo (o mal durmiendo) en un hotel cercano, he ido a París, en el puente de mayo, y no lo he pasado muy bien que digamos (mi hija se cayó y se hizo un esguince, el día dos, y aún va con muletas) y yo tuve un par de días con el estómago de punta y sintiéndome una mierda). Todo lo que podía salir mal, o casi todo, salió mal. Sí, París siempre será París, pero mirar la Torre Eiffel y sentir ganas de salir corriendo, no es un buen plan para un viaje que ya tuvimos que posponer en dos ocasiones. Estaba claro que el viaje estaba gafado desde el principio. 

Todo este trajín, me ha pasado factura. Nervios y estrés para dar y regalar. Ahora mismo estoy sintiendo a un operario, de la empresa que nos ha hecho la reforma, cortando piezas de tarima, en la primera planta, y reparando tablas, porque el hombre que nos las puso originalmente fue bastante chapuzas, y porque los demás que pasaron casi un mes sobre ellas (pintores, electricistas...), aunque empapelaron la tarima, no tuvieron cuidado alguno y nos han dejado picotazos por todos lados, y hay que repararlos también. Que el último pintor saliera por la puerta, y todo estuviera terminado, fue el día 3 de junio.  Aún así, faltan cosas por acabar: en la cocina, se confundieron de tiradores, y hay que cambiar varias puertas, más la reparación de la tarima y pintar algunos rozamientos en las paredes, que espero se quede acabado hoy.

No tengo muebles en el salón, así que le doy los buenos días y me contesta el eco. No tendré el salón completo hasta octubre, no sé si a primeros o a finales. La verdad es que ya me da igual. Al menos tengo dormitorio, aunque tampoco completo. Y mi estudio está a medias. Por lo menos, podré pintar, cosa que no hago desde hace un par de meses, creo. Todavía no tengo el ordenador instalado y sigo con el móvil y con un portátil pequeño que es un rollazo, pero menos es nada. La buhardilla está hecha unos zorros, toda llena de libros por todos los lados, y muebles que habrá que desguazar y tirar. Y en la cocina, la mayoría de los estantes están vacíos, porque hay que ir bajando las cajas y colocando cada cosa en su lugar.

Una obra, del tipo de la mía, es un follón de narices. Afortunadamente, ya pasó todo. Ahora toca ir acomodando las cosas y a disfrutar de lo hecho.

Como aún no tengo ordenador, no podré dejar ni fotos ni dibujos, pero intentaré hacer algo más por aqui.

Buen comienzo del verano y salud para todos.

Mari Carmen