22 octubre 2021

Tiempo variable

 
 

 
 
Ha cambiado el tiempo. Lo he notado al levantar la persiana y ver a las madreselvas zarandeadas por el viento. Y si hay viento, hay fresco. Incluso frío. 

Tras el desayuno (un cuenco de granola a la que le añado arándanos, pipas de calabaza, de girasol, nueces, un plátano y un yogur natural) he salido a comprar el pan. Artesano, que está mucho más rico. No ese pan que se compra en cualquier sitio, que parece chicle a las dos horas de haberlo comprado y que deja el estómago estragado, no, pan pan, del bueno, de la panadería de toda la vida. Pan crujiente y sabroso que con una capa de mantequilla, o con tomate y aceite, se deshace en la boca y te la llena de fuegos artificiales.

No está lejos de casa la panadería, es un paseíto, y mientras camino voy observando lo que ocurre a mi alrededor. El pescadero del mercadito, mientras descarga las cajas blancas de pescado, está canturreando bajito. Hoy está de buen humor, se ve bien claro. 
 
La frutera, a la que le compro la fruta y verdura, está exponiendo algunas naranjas, mandarinas, kiwis, peras y manzanas en la puerta del establecimiento. Algunos productos están por la nubes. Si le pregunto, sé que me dirá que la culpa es de la pandemia, de la subida del combustible, de los chinos... Yo lo entiendo. Si a ellos les cuesta más, nosotros lo pagaremos más caro. Es así. 

La panadería-pastelería, donde solemos comprar las magdalenas, tiene unas mesitas en la puerta. Son solo dos. Dentro hay algunas más. En el interior hay una pareja con el café en una mano y el móvil en la otra. No se miran. Están muy entretenidos charlando, seguramente, con alguien a varios miles de kilómetros, mientras que ellos, que están codo con codo, por lo que se ve, no tienen mucho que decirse. 
 
En el exterior, las dos mesas están ocupadas por varias mujeres. Se toman su zumo, sus tostadas, y charlan animadamente. Es posible que hayan dejado a los niños en el cole (tengo varios alrededor de casa) y estén disfrutando de un ratito de conversación, antes de volver a la rutina casera. 

En la panadería, la chica que me atiende saluda sin esbozar una sonrisa. Lo sé. No es que la mascarilla me impida ver sus labios, es que lo veo en sus ojos. Desde que la conozco, nunca me ha devuelto la sonrisa junto al buenos días. Ni a mí,  y pienso que a ninguno más. Habla muy bien el castellano pero tiene un leve acento. Es rubia y con una tez muy blanca. Supongo que es polaca, o rumana, o... no sé, me es igual, pero me recuerda a las tenderas de Praga, que tampoco devolvían ni una mísera sonrisa cuando ibas a comprar los dulces o los bocadillos. 
 
Vuelvo a casa con mis barras de pan, salivando, pensando en untarme un buen trozo con mantequilla. 
 
El aire me alborota el pelo y sacude las ramas de los árboles. Las calles están llenas de hojas amarillas, y la chica del Ayuntamiento, que va limpiando como puede, pasa de ellas. Y yo la entiendo. La calle está llena de árboles cuyas hojas irán muriendo y cayendo, día tras día. Es una batalla perdida.
 
Cierro la puerta y el ruido, el viento, se quedan fuera. Hace fresco en la casa también. A estas alturas, octubre ya tiene vocación de noviembre. Y se está haciendo notar el tiempo variable.  





20 comentarios:

  1. Mari Carmen...que bonitooooooooo..
    Cuando estamos "abiertos a la vida" todo alrededor tiene un sentido, se aprecia, se observa, se agradece, despierta un interrogante, nos alegra, nos entristece..pero nada nos es indiferente.Asi es esta entrada tuya donde absolutamente todo lo cotidiano cobra vida tambien para quienes te leemos y hasta puede saborearse ese pan.. olerse..a miles de kilometros..Nos encontramos con esos seres que nada tienen que decirse, porque los hay por todos lados, con quien no es capaz de brindar una sonrisa, con la dificultad del aumento de costos en todo lo que consumimos.. con tu pelo al viento y seguro tu alegría de estar VIVA...que se nota!!! De mi parte agradecerte cada vez que te llegas a cualquiera de mis espacios y mis disculpas porque no siempre respondo los comentarios por falta de tiempo que prefiero utilizarlo en el espacio de cada bloggero/a, pero los leo a todos y agradezco..cada palabra..cada visita. Te dejo un abrazo muy grande y que tengas un fin de semana super disfrutable!!!

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    1. Muchas gracias, Eli. No te preocupes, se va haciendo lo que se puede, por supuesto. Hay más vida además de los blogs y es importante vivirla :) Yo te agradezco infinito cada vez que te acercas por aquí. Y a mí me encanta pasearme por tus espacios.
      Disfruta del fin de semana y cuídate mucho.
      Un abrazo:)

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  2. Tocaya, eres un encanto. Con la pandemia y la mascarilla, creo que muchos hemos aprendido a "leer" en los ojos, sabemos cuando sonreímos aunque la llevemos puesta...me gusta como escribes. He estado ocupada es estos días y espero ponerme pronto al día con vosotros. Bueno, lo avisé...disculpa si he entrado menos en tu blog, nunca fue falta de interés, sino de tiempo.

    Gracias mil por tu seguimiento, preciosa.

    Besos.

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    1. Gracias a ti, Mari Carmen, por pasar por aquí 😀
      Un abrazo y cuídate mucho.

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  3. He hecho el recorrido por el barrio junto a ti, gracias a tus letras, el pan crugiente le he puesto aceite de oliva virgen extra y un buen café. Precioso relato, gracias por compartir.

    Un abrazo y que pases un buen fin de semana.

    Lola

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  4. Salivando me has dejado a mi también amiga mía. Tanto que voy a desayunar ahora mismo, aunque en mi caso voy a dar ese paseo que dices a una panadería cercana donde además, hacen unos churros exquisitos. Hoy es sábado y toca homenaje.
    Gracias por compartir este bello relato amiga mía. He paseado contigo. Besos :D

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    1. Ay, los churros, Margarita 😃 Siempre recuerdo los de Nueva Carteya, y es que desde entonces rara vez he comido algunos que merecieran la pena. O quizá es mi percepción pues mi mente no se cree que pueda haber otros tan ricos como aquellos 😄
      Un abrazo y buen sábado, preciosa.

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  5. No sé si variable el tiempo... Pero sin duda alargado. Pues amplia es tu disertación de hoy! :)))))

    Chao.

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    1. Me temo que mis entradas suelen ser un poco largas, pero las he leído, en otros espacios, más largas aún, y está bien, no pasa nada 😊
      Buen sábado y a disfrutar del día.
      Hasta luego.

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    2. Vuelvo a sonreír pero me guardo la respuesta... :)))))

      Hasta luego.

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  6. Me encantó. Creo que te fui acompañando hasta llegar a la panadería y pude ver a cada una de las personas y también la tristeza de esos ojos extranjeros. Muy bello relato.

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    1. Muchas gracias 😊 Espero que tengas un lindo domingo.
      Un abrazo

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  7. Hola Mari Carmen, me gustó mucho tu relato, para empezar el otoño, a mi me encanta, los colores de las hojas, yo las suelo juntar para hacer manualidades con ellas y si bien aquí es primavera me dio nostalgia del otoño, tu desayuno es muy similar a alguna cena mía de domingo, pero lo que me hizo agua la boca fue el pan con tomate y aceite, en 2019 tuve la suerte de viajar a Barcelona y allí lo probé, exquisito, he tratado de reproducir ese manjar aquí, con pan hecho en casa, pero no sabe igual y creo que son los tomates, por aquí ultimamente no saben a nada, un abrazo. Patricia F.

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    1. Muchas gracias, Patricia. No se me había ocurrido tomar la granola para la cena, pero sería cuestión de probar :) Me temo que los tomates ya no saben a nada en parte alguna. Y no te digo nada de las frutas. El sabor ha ido mermando. Supongo que por los distintos injertos, manipulaciones... No sé bien, pero ya no son tan sabrosas como las que yo tomaba cuando era adolescente.
      Gracias por pasarte :)
      Un abrazo y feliz domingo.

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    2. Hola Mari Carmen, gracias, ha sido un hermoso dia de primavera, muy ventoso, eso sí, es verdad ni frutas ni verduras tienen sabor, en su mayoría son transgénicos, a eso se debe, pero cuando se consiguen de huertas orgánicas esos sí valen la pena, un abrazo, buen comienzo de semana. Patricia F.

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  8. He disfrutado el paseo de tu mano! Un abrazo y muchas gracias
    =)

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    1. Muchas gracias, Mónica :)
      Espero que tengas un buen comienzo de semana.
      Un abrazo

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  9. Preciosas palabras sobre la belleza que desprende la vida cotidiana... No podemos olvidarnos nunca de ello. Lo tenemos a nuestro lado, sobre hemos de tener los sentidos expectantes...
    Un abrazo, amiga

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    1. Lo que vivimos a diario parece carecer de importancia y, sin embargo, con esas pequeñas cosas de va haciendo la historia 😊
      Buen lunes.
      Un abrazo

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